lunes, 8 de diciembre de 2014

Gabriela- AC

¡Eran de lo peor! Pensaba Gabriela mientras tomaba sus onces, ella no podía expresar el sentimiento que le salía de adentro de su pecho. Era ¿Culpa o resentimiento? –jum- se decía  alzando sus pequeños hombros. Su madre todavía no le había enseñado nada acerca de esos sentimientos, no le había hablado sobre ellos y su profesora tampoco. Lo que era cierto es que por un descuido, ahora sabía que ella debía aprender a cuidarse, porque nadie la defendería. Gabriela era consciente de que era muy pequeña, pero debía aprender pronto, un monstruo rondaba cerca de ella y quería vencerlo con sus propias manos, quería justicia, aunque no entendía cual era la dimensión de esa palabra.

¡Ven Gabriela, despídete de tu mami! – le dijo su profesora al llegar al jardín temprano en la mañana.

Ella, como de costumbre se aferraba al regazo de su madre, este era "calientico" y seguro, la hacía sentir cómoda, allí, Gabriela no se sentía sola. Era el vínculo con su madre lo que le daba esta sensación reconfortante, sentía que todo estaba solucionado, que el mundo era bueno, que no había maldad alguna en el hombre. Ese rincón de su cuerpo, el hombro de su mamá, en el cual ella dormía cuando la llevaban al jardín: era magico, ella debía desprenderse un poco de él y empezar la rutina de su día. Se despidió de un beso en la mejilla y siguió al salón, mientras su madre y la maestra hablaban de ella y de sus no acostumbradas conductas. Gabriela odiaba que hablaran tan duro y que todos, incluida ella, escucharan lo que decían, le parecía una falta de respeto el hecho de que no se tomaran la molestia de hablar para ellas solas, era vergonzoso. Lo peor, siempre escuchaba lo mismo desde hace dos semanas iniciando por la maestra:

- Mamá, Gaby está muy rara. Ha dejado de ser la niña de siempre, ¿usted la ha regañado muy duro?

- No, usted sabe que yo sería incapaz, dijo su madre con voz fuerte.

-entonces, ¿qué puede estar pasando? – preguntó la profesora

-no sabría decirle, es usted la que sabe de ser profesora y esas cosas. Yo, a duras penas trabajo de empleada en las casas.

-Mamá,-volvio a decir la profesora - disculpe pero no debe ser tan grosera, es importante para nosotras saber su opinión. Y lo que pasa con Gaby en la casa.-y la miraba de manera despectiva

-¡no pasa nada!  –exclamo su mamá y alzaba los brazos en foma de amenaza-Ya le he explicado que no pasa nada, no será usted la que  pone así a la niña, porque ella en la casa se porta súper bien.

-Nosotras estamos aquí para que los niños estén bien, por eso le hago esas preguntas. De todas maneras voy a seguir observando, gracias por su tiempo. Y la profesora cerro la puerta.

Gabriela se irritaba por estas conversaciones, su mamá y la “profe” que más quería no se llevaban bien, y era por su culpa. Pero cómo explicarles que no es ella, que no quiere estar así como ellas dicen, que  quisiera estar bien, pero que ese maldito monstruo no la deja, siempre está en su mente atormentándola, llenándola de miedo, hasta en sus más dulces sueños, viene él a destruirlos, a llenarlo todo de gris. Ese gris que la lleva a sentir que debe alejar a todo el mundo, incluso a su gran amigo. Peter, Tan lindo y bueno que era y ella ya no era capaz de hablarle como antes, ni siquiera era capaz de contarle sobre su temor, no le gustaba la idea de que él fuera a pensar que estaba loca.  Toda la situación le generaba cierta vergüenza y no sabía por qué, lo ignoraba completamente, pero aun así la vergüenza era grande.

El día pasaba lentamente, las actividades que hacia la profesora eran cada día  más aburridas, pero eso no era tan malo, Gabriela esperaba que el tiempo se detuviera para que no llegara la noche, no quería ver al monstruo, así que prefería pasar ocho horas eternas siendo el bicho raro de su salón de clase, que regresar a su habitación y encontrarse con el monstruo ladrón de su alegría.

-Hey Gaby que pasa, ¿por qué ya no quieres jugar conmigo? Se atrevió a preguntarle Peter con voz amable.

-no me molestes Peter, no tengo ganas de jugar, DE-JA-ME SOLA, La pequeña Gabriela grito tan fuerte que incluso la profesora del salón vecino fue a ver qué pasaba.

-Peter, ¿qué le hiciste a Gabriela? –exclamo la profesora

-Nada profe, nada, solo quería jugar con ella. Dijo Peter bajando la mirada y alejándose.

Las profesoras se miraron y salieron del salón, luego de un rato largo la profesora de Gabriela regresó y le pidió a la pequeña que la acompañara, eso hacía parte de la rutina diaria, las mismas preguntas, las largas charlas con la psicóloga, por qué nadie entendía que hablar del monstruo no era lo que Gabriela quería, era horrible que siempre la hicieran sentir como si algo estuviera mal en ella.

Finalmente llegó el momento que Gabriela no quería que pasara, llego la tarde y era hora de ir a casa, su mamá vino a recogerla, nuevamente la charla con la profesora, sobre su actitud extraña y agresiva con un compañero.

- ¿agresiva? no fui agresiva con Peter, solo no quería jugar, odio jugar- pensaba mientras su mamá y la profesora tenían la misma discusión de la mañana.

-Pues sí las cosas siguen así profesora no tendré más remedio que retirar a mi hija de aquí, buscaré otro lugar para ella . Dijo su madre ofuscada.

Gabriela despertó de inmediato de su ensoñación al escuchar eso, no podía creer que su mamá quisiera cambiarla de jardín, era el único lugar donde se sentía a salvo y querida, era el único lugar donde el monstruo no iría a buscarla, la sola idea de pensar en estar lejos de su profesora, de Peter, de sus otros amigos hacia que quisiera llorar, tendría que idear un plan, para que su mamá se calmara y la dejara seguir yendo al jardín  y además debía tratar de disimular el miedo y la tristeza que sentía, para que todos la dejaran tranquila.

-¿Mamá verdad que no me vas a cambiar de jardín? Le dijo Gabriela a su mama cuando llegaron a su casa.

-Pues si no me dices de una vez por todas, por qué tu profesora todos los días me dice que algo está mal en ti, no voy a tener más remedio que buscar otro lugar, o dejarte en casa, así que necesito que me digas que pasa Gabriela.

-Nada mamá, es solo que… -Grabriela se quedó cayada un momento, bajó la mirada, luego la alzó, miro a su madre, se perdió en sus profundos ojos negros y pensaba: tú no podrías entender lo que me pasa, te haría sufrir demasiado la idea, amas mucho, estas ciega, quizás lo ames más que a mí. Y solo dijo con ojos llorosos: Ma, por favor no me cambies de jardín, te prometo cambiar, te prometo que cambiaré.

Su madre le dijo -hija, por favor. Compórtate como una señorita y no te cambio, si es lo que deseas.

Gabriela había manipulado a su madre y por ahora se salvaba unos días de la idea de que la cambiaran de jardín, debía idear un plan para que su profesora no le molestara. Había llegado la hora de dormir y por el momento Se le había olvidado su miedo, sin embargo le pidió a su madre que le dejara la luz prendida, a lo cual accedió, solo por esa noche pues Si ella dejará la luz prendida todos los días como lo quería Gabriela, el recibo llegaría muy caro y poseerían problemas. Su hogar era humilde, el dinero nunca alcazaba y las peleas por su ausencia la lastimaban mucho. Por más que su mama se esforzara trabajando, solo lo hacía por días en una casa de familia, tenía que ir a limpiar la suciedad de otros para poder mantener su Familia...

Gabriela se encontraba en un laberinto sin salida, era una especie de escalera en rombo, si ella miraba para arriba no había fin a esa escalera y si miraba para abajo tampoco tenía comienzo, a pesar de que caminara y subiera esas escaleras, no avanzaba, ella caminaba y caminaba, pero no había nada, solo la misma escalera.  No aguantó más y del desespero se lanzó al vacío, pero allí se encontró con el monstruo, alto y con dedos largos que la tocaban, mientras hacia esa sonrisa macabra y amarilla, ella le gritó duro: ¡NO ME TOQUES! En ese momento se rompieron las dos dimensiones en donde se encontraba Gabriela, la de su mente y la de la realidad, estas se mezclaron, su madre escucho el grito, se acercó al cuarto y vio al monstruo, ese que ella no había visto de mala manera antes. 

Le relucían sus dientes amarillos, y le dijo asustada: ¡Tú qué estás haciendo¡ a lo que su pareja respondió con un golpe en su cara, y una patada en su estomago. Le dijo gritando: ¡Tú hablas de esto y te mato! Mirándola fijamente. Gabriela nunca vio tanto miedo en la cara de su madre, ella lo sabía, su madre no era fuerte y por eso nunca le había contado sobre lo que su padrastro le hacia la mayoría de las noches.  Después de los gritos ese maldito monstruo no se conformó con todo lo que ya había hecho, su mente trastornada hizo que también abusara de su madre y mientras ella lloraba, el se reía, Gabriela Veía.

 Como es costumbre en mi sociedad, la madre de Gabriela, dejo que Carlos, el monstro de ella y su hija, siguiera abusando de ellas, siguiera maltratándolas. Esto por el miedo. ¿Miedo a que? A estar “sola” porque así era más fácil mantener el hogar, decía convencida. Convencida de que su inmundicia era lo más cercano a la felicidad que se merecía. Además de vez en cuando, era feliz con él y se le olvidaba que ya había elegido el rol de ser mamá, dejaba de importarle sus comportamientos, lo justificaba sin que él se lo pidiera, por no perderlo, por no estar abandonada como siempre, así era la vida, era lo justo para ella y su hija-por lo menos no estaban debajo de un puente- se repetía todas las mañanas mirándose al espejo 

Cuando Gabriela pudo “defenderse”, a eso de los 7 años, habló con una de sus profesoras en el colegio y ella le dijo:

-Nena, tienes que ser fuerte, trataré de ayudarte.

La profesora llevó el caso a la comisaría y este, como también es costumbre, se quedó archivado en una caja, la número 54, folio 13. El profesional  que atendió el caso era tan mediocre, que al hacer la visita correspondiente, no encontró nadie en casa ese día, decidió que no pasaba nada con la niña y su madre y firmo el cierre del caso.  Gracias a esto, Gabriela duro siendo abusada por más de 13 años y entendió la pregunta que se hacía cuando tenía 2 años sobre la justicia y aprendió que no existe menos en su país: Colombia. Es solo un invento más para hacer que los que dominan el mundo, lo sigan gobernando.

Así como Gabriela, existen muchas niñas, niños y mujeres que son abusadas y abusados sexualmente o que han sido maltratados física y emocionalmente en algún momento de sus vidas y aunque parezca cliché, en este momento en donde todo el mundo habla de lo mismo. Realmente el tema toma relevancia porque es algo que sí ha pasado y que sigue pasando y que no va a dejar de suceder hasta que no estemos consientes de que no lo podemos permitir, en ser consientes del dolor del otro, de que no somos los únicos en la tierra, que sí nosotros sufrimos, el que está al frente mío también. Esto va a dejar de suceder cuando los profesionales trabajen para cambiar el mundo, cuando trabajen sin importar la paga, cuando trabajen en lo que les apasiona, cuando trabajen en algo que les haga sentir vivos.

Lo que les cuento, no me lo invente, está basado en la vida real de una niña que afortunada o desafortunadamente tuve que conocer, por su mamá y su padrastro, (que aunque era sospechoso de abuso, iba a recoger a la niña con permiso de su mama todas las tardes al jardín), por todas esas historias de mis propias amigas que he tenido que escuchar, esas que todavía no entiendo, sobretodo  Por ese: “No puedo vivir sin él” sentimiento de inferioridad que se ha impuesto en nuestras mentes de mujer. Debemos ser las débiles, las educadas, las señoritas, las recatadas, las niñas de su casa, las vírgenes, puras y castas. ¿Y nuestros derechos y nuestra dignidad qué?








martes, 11 de noviembre de 2014

Verde - Por Suciologa



Hoy no voy a hablar de sexo, hoy voy hablar de la marihuana, otro tema muy tocado en este blog y en nuestra página de facebook, y como seguro ya lo descubrieron en este club la marihuana es más que bienvenida y es de uso cotidiano, pero no por todas, resulta que este pecho no fuma, si lo he hecho pero no me gusta, esa es otra historia que quizá después les cuente.
En la revista Soho publicaron varias columnas de diferentes personas hablando de la legalización, y ame lo que escribió Margarita Rosa de Francisco, palabras más palabras menos dijo que mamera la marihuana, pero que buena idea que la legalicen, y yo no podría estar más de acuerdo.
Pues si, lo digo y lo sostengo que mamera la marihuana, a los que les gusta pues que chimba, pero pues no a todos nos gusta, y con eso no quiero decir que apoyo a los fastidiosos camanduleros que quieren quemar en la hoguera a los marihuaneros, de hecho yo los apoyo amiguos fumones, y estoy completamente de acuerdo con la legalización, aunque realmente mis intereses son un poco mas egoístas también son altruistas jajaja.
Porque realmente legalizar nos evitaría llevar a los adolescentes a probar a escondidas y lamentablemente muchos empiezan con marihuana y terminan en drogas de verdad, también creo que es importante legalizar, porque así la gente no estaría tan predispuesta con el tema, pero sobre todo y lo que me parece más importante a mí, es que existirían lugares donde administrarían su uso y consumo y yo no tendría que aguantarme casi todos los días a los dos muchachos cerca a mi trabajo que camino a transmilenio fuman delante de mí y no se qué tipo fuman pero guacala.
Mucha gente que conozco fuma y de hecho pues mis dos grandes amigas lo hacen, cero rollo con eso, pero también me toco una realidad difícil en la que ciertos grupos de “limpieza social” mataban muchachos de mi barrio solo por fumar, y fueron épocas duras, quizá es una de las razones por las que me fastidia la marihuana, además de el olor que me parece (con el perdón de todos los marihuaneros presentes) que huele a orín, además el aliento que le queda a la gente que fuma es igual o peor que con la nicotina y lo dice una fumadora ex empedernida de cigarrillo, los dientes de los marihuaneros se vuelven feos, los ojos rojos me parecen graciosos, y dependiendo de la traba pues las charlas también son severas.
Pero hay algo que detesto, y realmente no es de la marihuana si no de quienes la fuman, y es que siempre se están quejando que los critican, los satanizan y los excluyen, pero no notan que cuando llega a su entorno alguien que no lo hacen, lo miran como bicho raro, y no sé si es porque inconscientemente buscan que todos en su entorno aprueben la práctica que se gastan todo un sermón de las bondades de la marihuana, y te quieren convencer como sea que fumes eso es lo mas cansón, si ya dijiste de buena manera que no que muchas gracias, para que siguen insistiendo, es igual que cuando el tipo baboso y lagarto anda detrás de uno y uno le repite de todas las formas posibles que no quiere salir con él, pues así se siente que te estén ofreciendo que fumes cuando has dicho muchas veces que no, y pues señores eso también es criticar y excluir, ustedes que viven diciendo que la yerba ayuda abrir la mente, entonces, por qué joden tanto si a su lado se sienta alguien que no fuma?. Mis queridas amigas ya como que entendieron o más bien se dieron al dolor que la marihuana y yo no seremos tan amigas.
Y es maravilloso si con algo que sale de la tierra las personas pueden curar síntomas o incluso enfermedades, maravilloso si alguien eleva su espíritu, o si cuando tiene sexo su experiencia y sentir se multiplica, de verdad severo y ojalá algún día fumar no sea un tabú, pero hoy yo los invito que así como ustedes piden aceptación a su forma de ver el mundo, también acepten que la marihuana no es para todos.

martes, 4 de noviembre de 2014

El lugar del corazón. Por AC


Buenas noches chicos y chicas

El siguiente es un relato que hice pensando en cosas que a veces nos tocan mucho a nosotras las chicas, en la 
mayoría de los casos. Este en particular es la obsesión por ser delgadas. Muchas veces este tipo de pensamiento o miedo, no es naturalmente nuestro, a veces es la obsesión de otros y simplemente lo tomamos como algo propio. Todos estos miedos no permiten que nos queramos a nosotras (os) mismas (os) como somos, y que no tengamos una buena relación con la comida, y de allí decenas de malas relaciones con todo lo que nos rodea. Este tipo de miedos también los vemos reflejados en cuestiones como la  sexualidad. De estos miedos y tabues sufren  la mayoría de las chicas, pero el problema más grave es cuando convertimos ese miedo en una patología como lo son la bulimia o la anorexia. Espero poder trasmitir bien el mensaje que tengo para todas y para todos con mi relato. Algo largo el post pero pues hace mucho no publicaba nada...

“Es difícil comprender donde poner el corazón, con el transcurso de los años la respuesta se hace más difícil”

Esa fue la última frase que leyó en un escrito de su cantante favorito. No pudo seguir leyendo porque esto la impactaba, no le daba un sentido a esas palabras unidas para formar una idea de tal magnitud. Para 
Érica el corazón era un músculo y su lugar: El lado izquierdo del pecho.Su función, la resumía en bombear sangre para hacer funcionar el cuerpo. (Ella no lo notaba pero su cuerpo estaba esquelético).Érica pensaba que todas esas ideas del corazón y los sentimientos eran una mentira, no creía en el amor ni nada que se le pareciera, eso era parafernalia consumista. Una forma de mantener a las personas idiotizadas, inmersas y perdidas en estados que distraían la atención de la realidad, de lo tangible… Era todo tan cruel y crudo que no podía entender como su cantante favorito ahora le decía que su corazón debía colocarse en algún lugar. Sus palabras evocaban que se siente con él y además de eso, Era necesario que lo pusiera en alguna parte. Pero si fuera cierto, ¿Cuál era el lugar de su corazón?

Era 2010, Llovía, “A cantaros” como decía Doña 
Anita, la abuela de Érica. Ella estaba fría como un hielo, pero no llevaba chaqueta, tenía la costumbre de aguantar frio. Sus amigas decían que así quemaba más calorías. Sí, tenía una obsesión con su peso. Quizás eso no era precisamente lo que quería hacer o pensar, pero su abuela no hacía sino decirle: “Mijita, mire como tiene esa panza, está muy gorda y fea, cuando le den ganas de conseguir novio, no lo va a conseguir” Érica respondía realmente asqueada: “Abuelita yo no quiero novio” y su abuela repetía todos los días agregándole aún más cizaña a sus frases: “¡Ya verás, ya verás! Yo tengo razón, ¡deberías tomar esta agua de piña a ver si te ayuda!”Érica cansada de tanto parloteo les contó a sus amigas que se sentía aburrida, su abuela no hacía sino recalcarle su gordura. Catalina junto con Dora y Maddy dijeron de forma despectiva y burlona:

-¡Amiga!, tu abuela tiene razón, te engordaste y ya no te vez tan linda.

A lo que Dora agregó:

-
Maddy encontró una manera para solucionar tu problema, ¡cierto Maddy!¡Dile que tiene que hacer!

Respondió 
Maddy, bajando la voz para que no la escucharan:

-¡Vamos al baño del tercer piso!

Salieron corriendo rumbo al tercer piso, 
Maddy tenía en sus manos una botella de agua grande y una bolsa llena de dulces, chocolates y galletas. Érica se preguntaba cómo iba a adelgazar con tanto dulce, nunca se le paso por su mente – un poco inocente- la propuesta que tenían sus amigas por hacerle. Llegaron una tras otra riéndose como si estuvieran haciendo una travesura y Dora Moviendo su larga melena dorada y larga le dijo a Catalina: “Comamos” y le ofrecieron a ÉricaMaddy le dio la siguiente instrucción:

Mira 
Érica, lo que debes hacer es tomar mucha agua antes de comerte todos esos dulces, y debes masticarlos bien, pero ¡mírame! Debes masticar muy bien. Cuando te sientas satisfecha, tomas tres sorbos de agua más y metes tu dedo índice hasta el fondo de la garganta, así inducirás tu vómito y todo lo que comiste será desechado con solo bajar la llave del baño. ¿¡Listo!? Es muy fácil, así no dejas de comer lo que te gusta pero adelgazas y tu abuela dejara de criticarte.Además –Le dijo de manera ofensiva- Así gorda no podrías seguir andando con nosotras. ¿Cómo vamos a una fiesta contigo si no podemos escoger un vestido que te entre de nuestras tiendas favoritas?

Así inició la cruzada de 
Érica. Ella hacia caso a todas las recomendaciones que le hacían sus amigas. La segunda vez que intento su gran hazaña, estaba en su casa. Comió con muchas ganas, sentía una desaforada codicia por la comida, tenía ganas de arrasar con todo a su paso, pero todo lo masticaba bien, recordaba las palabras de Maddy “Entre más mastiques, más fácil saldrá” Por tal motivo lo hacía hasta por 80 veces con cada pedazo, pero no se llenaba. Comió y comió hasta que se sintió culpable, se miró al espejo repudiando no poder llevar una dieta normal, no tener un cuerpo normal, repudió que todo el mundo la odiara con su pequeña. (Ella ya la veía grande) Panza. Se fue al baño con un tarro de agua y empezó a beber y a inducir su vomito. Era un vomito liberador, entre cada arcada se sentía más y más placer, sentía que se limpiaba de todo lo que la acomplejaba. Le quedo gustando la sensación hasta que poco a poco se hizo experta en el arte de dañarse a sí misma para hacer felices a los otros.

Entre cada día que pasaba 
Érica se iba haciendo más reservada, más callada, más irritable. Su periodo dejo de bajar, así como sus kilos también bajaron, llego a los 49 kilos, 7 kilos menos de los que debía pesar. Para ese entonces ni Maddy, ni Dora y mucho menos Catalina eran sus amigas. De hecho, ella sentía que no tenía amigos en el mundo. Su abuela, la única familia que conocía hasta ahora, no hacía sino pelear con ella, todos los días. Era su rutina diaria, ir al colegio, recibir burlas de todos sus compañeros, regaños de sus profesoras por no ser buena estudiante y llegaba a su casa en donde se aguantaba la cantaleta por más de 3 horas. Doña Anita repetía a diario:

- Niña ¿porqué no comes!? ¡Mira que te quedas en los huesos!

-A ti quien te tiene contenta. Es tu culpa, acaso ¿no me querías flaca? Gritaba Erika con rabia en la mirada

Y todos los días las mismas palabras, ofensas y dolores.

Una noche de cielo despejado, como cualquier otra noche, Érica tuvo un ataque de ansiedad. Siempre le daban esos ataques, sobre todo cuando no entendía el sentido de las cosas. Quería saber dónde poner su corazón. Si pensaba en algún lugar, no lo tenía. Su abuela no la comprendía, o ella no comprendía a su abuela. Sus amigas no la querían por un lio con un “muchacho” de la escuela, sus notas no eran lo que esperaba, y no encontraba con que identificarse, alguna pasión en donde poner su mente y distraerse. Su única amiga era la comida y al mismo tiempo era su enemiga, sin encontrar respuesta, salió al supermercado de la esquina, entre mas se acercaba al supermercado, mas ansiosa se sentía, quería comer, comer hasta llenarse para luego quedar vacía como siempre quedaba, esa sensación que la hacía sentirse melancólica pero que según ella la mantenía con los pies en la tierra, estar vacía era afrontar la vida con fuerza. Cuando estaba llena se llenaba de ideales, de cosas sin sentido. Sentía una extraña felicidad que no le daba nadie, pero luego se acordaba de la imagen en el espejo y se daba cuenta que la felicidad que le producía esa comida era mentira y como quería liberarse de esa mentira vomitaba.

Luego de comer chocolates, galletas, cereales, gaseosas y demás Érica terminó en el baño pero esta vez tenía un ataque nervioso, empezó a vomitar y a vomitar cuando sintió que todo estaba afuera, se durmieron sus brazos, su corazón se aceleró, ella veía que todo le daba vueltas y de repente cayó al suelo, haciendo que se callera con ella un estante del baño, lo que la salvó de morir en ese momento. Su abuela escucho el “totazo” y se levantó a mirar que su nieta estaba tendida en el piso. Doña Anita llamó a una ambulancia. Érica casi muere esa noche de un paro cardiaco.

Al despertar y ver a su abuela preocupada por ella, ver como sus manos estaban llenas de agujas y su respiración era facilitada por un tubo. Comprendió que su corazón ya tenía un lugar, y era el lugar equivocado, era el lugar que siempre habian querido los otros, (su abuela, sus amigas, sus compañeros y profesoras), Era un sitio en donde ella hace mucho tiempo decidió ponerlo. Él se encontraba en función de la felicidad de otras personas. Por eso era un corazón triste y melancólico, un corazón sin un lugar fijo. Había entendido que su cantante favorito estaba peor que ella y por eso decía no saber el lugar del corazón, pero ella lo comprendía ahora. Ella ya sabía cuál era el lugar donde debe estar todo corazón en la tierra, el corazón de cada persona debe encontrarse en un lugar propio. Se debe colocar en función de la felicidad de uno mismo, no como una felicidad egoísta en donde se pasa por encima de los demás, pero es necesario ser feliz primero con uno mismo y luego reflejar esa felicidad en los otros.

Érica luchó con su inseguridad después del accidente, lucho contra su temor ante el espejo. Quiso algunas veces que su vientre fuera plano mientras se decía a sí misma no seguir más esos ideales, no quería seguir engañándose para gustarle a los demás. Se sentía aturdida y confundida, todo le recordaba su lamento, su culpa por comer y por no comer la estaban enloqueciendo. Quería ayuda, que alguien la sacara del dolor, del lado oscuro que se la comía y no la dejaba respirar. Lastimosamente no tenía dinero para un psicólogo. Lloraba todas las noches sin saber que pasaba con ella.

Tomo antidepresivos con la esperanza de que la ayudaran a reponerse, también se inscribió en un ciberespacio que proclamaba la autoestima y daba apoyo a las personas que sufrían de Anorexia purgativa. Pero lamentablemente su corazón estaba contaminado por la enfermedad mental, los anuncios, las chicas flacas y “felices” caminando por la calle y su soledad, esa que la había hecho sentirse vacía siempre, su corazón se paro, no soportó estar en función de los otros. El corazón de Érica nunca fue feliz y decidió liberar su alma.

Que cada dia sean mas libres de toda atadura mental, social y propia.

Para mas información sobre este tipo de problemas visita:



domingo, 2 de noviembre de 2014

Eso me pasa por salir con manes X - LPDLN

Hoy a mis 23 años me atrevo a decir que terminé con las citas, sé que ya lo había dicho en un post anterior, pero la experiencia de ayer es más que suficiente para decir no quiero otra cita más, o para dar mi consentimiento para que mis amigas escojan mis próximas citas.

Ayer salí con un man que se veía serio, me dijeron que era juicioso, que era un caballero. Estaba en un lugar muy lejos de mi casa, en un ambiente muy chévere, con música en vivo, mucho trago bueno, algunos manes lindos otros no tanto. Todo iba bien hasta que a la una de la mañana, mi cita estaba muriendo en el piso, estaba dormido en mis piernas, vomitando de lado y sin siquiera poder sostenerse. Dos de sus amigos tuvieron que llevarlo alzado a un colchón para que muriera y vomitara ahí todo lo que quisiera.

Y ahí estaba yo, sola en una fiesta con gente que no conozco, es importante aclarar que no disfruto las fiestas, que no me gusta bailar y si no se me da la gana no lo hago y punto, tampoco soy muy buena en eso de hablar con la gente, de entrar a una conversación de la cual no hago parte o iniciar una con un grupo de desconocidos. Entonces el man murió en una colchoneta y yo no tenía dinero para el taxi, para salir huyendo a algún lado, me conseguí el dinero (no muy honestamente) y salí para la casa de mis amigas, ellas estaban pasándola un millón de veces más rico de lo que yo la estaba pasando.

Aprendí varias cosas y voy a hacer una lista con las lecciones aprendidas para no repetirlas nunca más en mi vida, y de paso para que usted evite estas desastrosas citas.
1.      Si sales en una primera cita, sea quien sea, nunca pero nunca te emborraches y dejes a tu cita por ahí a la deriva… sola.
2.      Nunca invites a una primera cita si sabes que no tienes dinero ni para el taxi.
3.      Nunca aceptes una primera cita si no tienes dinero para el taxi.
4.      No digas cosas cómo “listo, yo me lo tomo para que ella vea que soy un hombre”.
5.      Si no sabes tomar o no te controlas, nunca pero nunca tomes en tu primera cita, recuerda que la primera impresión es la que cuenta (no queremos que nuestra primera impresión sea el color del vómito)
6.      Para salir con alguien en una primera cita debes hacerte unas preguntas básicas, quién es?, a dónde vamos? Es cerca de mi casa? Tengo como devolverme cuando me aburra? (consejos sabios de Suci)
7.      Debes tener unas amigas como las mías, que están dispuestas a recibirte con los brazos abiertos siempre.


En conclusión el mundo de las citas al parecer no está hecho para mí, de hecho ayer mientras estaba con mis amigas a las cuatro de la mañana tomando tinto y fumando cigarro, me di cuenta que moriremos, o por lo menos Suci y yo, moriremos haciendo precisamente eso, hablando mierda, rajando de los hombres y encontrando más y más razones para no tener marido o hijos. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Disfunción orgásmica, causas y soluciones

1.      ¿Qué es un orgasmo? Un orgasmo es una liberación de energía acumulada.
2.      ¿Dónde se producen los orgasmos? En cualquier parte del cuerpo que tenga terminaciones nerviosas. Tanto en el cuello, en la rodilla o en los genitales. La sensación es más intensa en aquellos lugares donde haya mayor número de terminaciones nerviosas, por esa razón el “orgasmo” de los genitales es el que se siente más intenso.
3.      ¿Cuántos tipos de orgasmo puede sentir una mujer en sus genitales? Una variedad grande. A nivel del clítoris, a nivel de la piel que recubre la uretra, a nivel del punto G que es al comienzo de la vagina, otro en el punto A que es un poco más arriba del punto G, uno en el cuello uterino, uno en el fondo de la vagina y uno propiamente del útero. ¿Qué tal?
4.      ¿Se puede considerar que un tipo de orgasmo en la mujer es mejor que otro…o más “normal” que otro…o más “ideal” que otro? NO….NO….NO.
5.      ¿Cómo se siente el orgasmo del clítoris? Se siente muuuuyyyy intenso y relativamente corto, y cuando ha descargado toda la tensión entra en un período de reposo que no provoca ser tocada de nuevo en esa misma zona.
6.      ¿Cómo se siente un orgasmo de la vagina o del útero? Se siente profundo y su intensidad puede ser muy variable. La vagina aunque tiene terminaciones nerviosas va a responder mejor a la presión. Si tocamos suavemente la vagina por dentro es excitante, pero más excitante es que se haga presión. Por eso es que el orgasmo de la vagina necesita presión con la penetración del pene o de los dedos.
7.      ¿Todas las mujeres pueden identificar desde donde tienen el orgasmo? No necesariamente. Hay mujeres que sienten el frote del clítoris con el cuerpo de su pareja, hay mujeres que explotan cuando las penetran profundamente, otras explotan si la penetración es superficial, y otras descargan el orgasmo por una combinación de estimulación de clítoris con vagina. Otras no tienen nunca orgasmo con la penetración sino solamente con el clítoris. Para esas mujeres especialmente es que escribo lo siguiente: La vagina de una mujer puede estar dormida por variadas razones. Esa condición de “anestesia” podría ser una explicación de por qué les es más fácil un orgasmo del clítoris que uno de la vagina. Las razones de “vagina dormida” son

Se estima que alrededor del 66% de las mujeres tiene trastornos sexuales. Entre ellos, el 33% tiene falta de deseo, el 20% no siente placer durante el contacto sexual, el 15% tiene dolor durante la penetración vaginal, entre el 18 y el 48% tiene problemas para excitarse, al 46% le cuesta alcanzar el clímax y entre un 15 y un 24% no logra llegar al orgasmo.

El problema se llama secundario si la mujer ha alcanzado orgasmos en el pasado mas no en el presente. Una disfunción orgásmica situacional se puede presentar cuando una mujer puede alcanzar el clímax mediante algunos métodos de estimulación (como la estimulación manual, la masturbación y el sexo oral), pero no por otros (como la estimulación de su pareja y la relación sexual)

Muchos factores pueden contribuir a la disfunción orgásmica, como:
-Antecedentes de abuso sexual o violación
- Aburrimiento y monotonía en la actividad sexual
- Algunos fármacos de venta con receta, como flouxetina (Prozac), paroxetina (Paxil) y sertralina (Zoloft)
- Trastornos hormonales, cambios hormonales debido a la menopausia y enfermedades crónicas que afectan la salud general y el interés sexual
- Trastornos médicos que afectan la inervación a la pelvis (como la esclerosis múltiple, neuropatía diabética y lesión de la médula espinal)
- Actitudes negativas hacia el sexo (normalmente aprendidas en la niñez o la adolescencia)
- Timidez o turbación acerca de solicitar cualquier tipo de estimulación que funcione mejor
- Conflictos o falta de cercanía emocional dentro de la relación

El no tener orgasmos o lograrlos ocasionalmente no es una anormalidad ni una falla, hay varias cosas que una mujer debe aprender para superar este problema. Lo primero es conocer que zonas de su cuerpo le brindan más placer y tener la suficiente confianza con su pareja para que sepa que puntos tocar y con cuanta intensidad, sin una comunicación abierta y fluída no hay forma de que el hombre sepa lo que una mujer quiere. Es importante saber que la mujer necesita un mayor tiempo para lograr la excitación y debe ser hablado sin pudores, si no hay excitación suficiente es muy difícil que se puedan producir orgasmos. Una vez realizada la penetración debe haber cierta sincronización de movimientos entre ambos, de pronto el hombre es muy brusco, muy rápido o demasiado suave y lento en los momentos inadecuados, si cada uno va para su lado el resultado no será bueno. Si este ritmo no se da en forma natural, también hay que hablarlo, la sexualidad en una pareja es asunto de dos personas y ambos deben disfrutar de la relación. Por último, la mujer debe aprender a relajarse y dejarse llevar por lo que siente, el sexo es el momento de mayor intimidad de una pareja y debe ser vivido plenamente, las preocupaciones y los problemas se resuelven en otro ámbito, no hay que llevarlos a la cama.

Si usted tiene dificultad para lograr el orgasmo la masturbación le puede ayudar. La estimulación adicional con un vibrador antes de tener sexo con su pareja puede serle útil. Es posible que usted necesite frotarse o estimularse durante una hora antes de tener sexo. Muchas mujeres no tienen un orgasmo durante el coito. Si usted desea tener un orgasmo durante el coito usted o su pareja puede frotar suavemente el clítoris.

Vaciar su vejiga antes de tener sexo, usar cremas adicionales o tomar un baño de agua tibia antes de tener sexo pueden ayudar. Si aún tiene dolor durante el sexo hable con su médico ya que puede haber alguna causa orgánica que lo este condicionando. Si usted tiene una vagina estrecha trate de usar algo como un tampón de forma constante, esto puede ayudar a mantener su vagina relajada. Su médico puede hablarle más sobre esto. –
Ejercicios de Kegel
Consisten en contraer los músculos que rodean la entrada de la vagina. Estos músculos (entre otros) se contraen rítmicamente cuando la mujer alcanza el orgasmo. Los ejercicios son muy útiles para tonificarlos, comenzar a familiarizarse con el orgasmo y aumentar el registro de las sensaciones genitales.
Simplemente debes hacer el mismo movimiento que harías si quisieras cortar el chorro de orina… sentirás una contracción en la entrada de la vagina, y si te colocas un dedo te darás cuenta con mayor claridad. Recomiendo que te dediques algunas semanas con constancia a hacer el siguiente ejercicio: contraer y relajar treinta veces consecutivas los músculos en cuestión, y al hacer la contracción intenta mantenerla unos dos segundos. Descansa unos minutos y repite de nuevo dos veces más.
Inventario de fantasías
El ejercicio consiste en hacer una lista detallada de todos aquellos pensamientos eróticos (fantasías) que te producen algún grado de placer. Partes del cuerpo que te gusta mirar, palabras que te estimulan, poses amatorias, preparación del ambiente, masajes, besos, juegos de seducción, lugares, momentos, y por supuesto las características de la persona soñada.
Una vez que hayas anotado una por una estas fantasías, ordénalas de acuerdo a la excitación que sentías al pensar o realizar ese acto, de mayor a menor.
Una vez que tengas la jerarquía de fantasías organizada dedicarás unos diez minutos al día a pensar en una de ellas, comenzando por las que te resultan más intensas.
Autoestimulación corporal general
Se trata de tomarte un tiempo para aprender a reconocer algunas sensaciones corporales placenteras que en este caso no tienen su origen en la estimulación de los genitales. Asegúrate de que por un tiempo de al menos una hora estarás sola y nadie te va a interrumpir. Puedes primero tomarte una ducha o darte un baño de inmersión así preparas tu cuerpo para lo que sigue. En un ambiente de temperatura agradable, un poco de música y todo aquello que te produzca relajación y confort vas a comenzar a acariciar diferentes partes de tu cuerpo. Quizás te resulte extraño, en este caso puede facilitarte la tarea el hecho de utilizar cremas para el cuerpo o aceites (además hace que el tacto sea más placentero). Utilizando suavemente la punta de tus dedos, la palma de las manos o las uñas como si se tratara de una pluma, acaricia de manera lenta diferentes partes de tu cuerpo. No importas por donde comiences, lo interesante es  que recorras toda tu geografía corporal. Si alguna zona te resulta particularmente placentera ante el tacto detente un poco más allí… si ocurre lo contrario entonces pasa de largo.
Autoexploración genital
Realiza una detallada y completa exploración de tus genitales, en cada una de sus zonas. Previamente vas a prepararte utilizando tus fantasías y relajando tu cuerpo. Es bueno utilizar alguna crema o lubricante íntimo para facilitar el deslizamiento de la mano. Una vez que identifiques con claridad cada una de las partes de tu anatomía genital externa, vas a estimularlas una por una y con diferentes tipos de caricias para darte cuenta de cuales son tus partes más sensibles y las mejores maneras de estimularlas.
En lo referente al orgasmo, el clítoris tiene un rol fundamental. Por lo tanto aprender a estimularlo es una tarea importantísima y cada mujer tiene sus preferencias particulares. Para quienes no están habituadas a manipularlo es mejor comenzar indirectamente, acariciando a sus costados o sobre el prepucio. Con la práctica las caricias generalmente se van tornando más directas y con un ritmo regular y relativamente rápido.
Una vez que te sientas cómoda con esta estimulación y vayas encontrando las caricias indicadas, utiliza los pensamientos eróticos que identificaste en el ejercicio de las fantasías para potenciar las sensaciones. Otro paso siguiente puede ser incrementar la intensidad erótica utilizando pequeños vibradores, utilizando las velocidades de vibración más bajas.



miércoles, 8 de octubre de 2014

Desasosiego Social - LPDLN

Últimamente no he estado muy bien, mi ánimo ha caído un poco más, cada vez un poco más al fondo. Ya no me siento como yo misma, es difícil de explicar pero se siente como si la oscuridad se apropiara de mi corazón, de mi cuerpo, de mi cerebro completo… al parecer no tengo una razón aparente para este sentimiento, sencillamente son una gran cantidad de cosas que han ocurrido a lo largo de mi vida, una gran cantidad de dolores que he tenido que soportar.

Si, soy débil, por más que intente levantar la cabeza y sonreír como siempre, no puedo hacerlo sinceramente, no me sale desde hace mucho tiempo. Anoche mientras iba en el bus para mi casa me di cuenta que este dolor viene desde la adolescencia, desde ese proceso de crecimiento y adaptación a este mundo insensible y lleno de porquería, porque realmente nunca nos dijeron que crecer dolía tanto, nunca nos dijeron de una forma que pudiéramos entender que llevaremos en nuestras espaldas el peso de nuestras decisiones, nunca nos dijeron que con el tiempo cada uno se hace más individualista y menos entregado.

Las causas de mi depresión son varias pero últimamente lo que más me deprime es ver como este mundo va de mal en peor, de culo pal estanco o de tope al fondo. Y no solo lo digo yo, por mi actitud y mentalidad fatalistas, lo dice todo el mundo… ahora estoy leyendo un libro que les recomiendo, se llama La Casa Rosada de Orlando Mejía Rivera, allí Carmen paciente del Doctor Fandiño dice lo siguiente:

“… descubrir que vivíamos en una sociedad moribunda y gastada en sus sueños colectivos, agotada en sus lenguajes y éramos ciudadanos de un inverso fantasmal en donde tratar de creer en lago representaba un prodigioso esfuerzo de imaginación… Fandiño desde os 15 o los 16 años  me ha costado mucho trabajo no sentir la sensación de que cada vez que hablo o pienso o escribo estoy repitiendo un lenguaje carcomido por los prejuicios históricos y el tiempo derruido: ¿cómo volver a nombrar las palabras “amor” o “vida” o “libertad” cuando el peso de la historia nos quiera lo que tratamos de expresar? Cómo decir “racionalidad” sin vislumbrar a Treblinka o el rio de muertos de nuestro país desde las guerras de los mil días, cómo mencionar “democracia” sin sonrojarnos, cómo expresar la palabra “justicia” sin que sintamos 5.000 años de injusticias gimiendo en el fondo de la historia, (…) ¿cómo es que nacimos en una civilización moribunda cuya agonía se prolonga por más de 100 años?”

Esto lo dice una enferma mental que está encerrada en la Casa Rosada, en el psiquiátrico, he tenido conversaciones con personas que me dicen que está de moda ir al psicólogo, he escuchado de un montón de gente que necesita ayuda con todos sus pesos que llevan encima, entonces la solución supongo que no está en ir al psicólogo, ya lo he hecho y si ayuda bastante, pero si nuestro pensamiento fatalista no cambia nunca podremos hacer bien la tarea que nos pone el psicólogo… pero ¿cómo dejamos esa negatividad atrás si este mundo nos satura de mierda diaria?, si está bien verle el lado positivo a las cosas, pero ¿no han notado cómo por una acción buena hay diez mil más que son malas?.


Sé que ya he publicado varios post que en esencia dicen lo mismo, pero esta mierda de mundo y de sociedad no me deja escapar tan fácilmente, por más que lo intente con la marihuana, con los libros, con las películas y con mis amigas, este desasosiego social no me abandona y con el paso del tiempo se hace más y más fuerte….